Universidad Obrera de México

Vicente Lombardo Toledano

Ventana Obrera 49

Ventana Obrera 49

Periódico Mural de la Universidad Obrera de México “Vicente Lombardo Toledano” / 11 de junio, 2012

El 14 de junio de 1928, nace el revolucionario internacionalista Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como el Che, en la ciudad de Rosario, en Argentina.

El movimiento estudiantil #YoSoy132 sigue avanzando en su organización, luego de la asamblea realizada el martes 5 en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Después de varias horas de deliberaciones entre los representantes de universidades públicas y privadas que se han sumado al movimiento, se llegó a acuerdos concretos sobre los móviles de su lucha, el carácter apartidista de la movilización y la urgencia de que el país avance hacia la democratización del Estado. Se manifiestó el imperativo de que los medios electrónicos estén al servicio de la sociedad, no sean sólo un instrumento de los concesionarios para presionar a las instituciones en busca de mayores beneficios.

Al concluir sus trabajos, el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), luego de tres días de deliberaciones la semana pasada, reconoció “el carácter pionero y ejemplar del artículo 123 de la Constitución”, así como la validez de la Ley Federal del Trabajo, pero lamentó que sobre ésta “se ciernan amenazas de regresión”. Se analizaron los casos del siniestro de la mina Pasta de Conchos, donde murieron 65 mineros, así como los problemas que viven los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas y de la compañía Mexicana de Aviación, para condenar a “las empresas nacionales y trasnacionales que basan en la sobreexplotación extrema de los trabajadores, como en tantos otros países, el aumento de sus beneficios hasta niveles moralmente repugnantes”. Se puntualizó que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social ha sido la ejecutora de “un modelo de relaciones laborales que ha hecho crisis”. Así lo corroboran los hechos, luego de tres décadas en las que los niveles de vida de los trabajadores se han reducido drásticamente, mientras que han crecido las tasas de desempleo y la economía informal.

La situación del campo mexicano ha llegado a niveles de tragedia, debido a la prolongada sequía en los estados del norte del país. La Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario informó que a la fecha existen más de cuatro millones de hectáreas siniestradas (tres veces más que el promedio anual), y en la ganadería las pérdidas son diez veces mayores a las registradas normalmente en temporada de secas. Dirigentes de organizaciones campesinas y ganaderas denunciaron que los apoyos anunciados por la Federación no llegan a los productores afectados. Tal situación obliga a tomar medidas emergentes conforme a la gravedad que se vive en las entidades afectadas, sin embargo no se vislumbra que ello pueda suceder, como quedó de manifiesto en el oficio mediante el cual la Secretaría de Gobernación anunció la imposibilidad de destinar 15 mil millones de pesos adicionales a 25 estados afectados por sequía, heladas e inundaciones, argumentando que la Cámara de Diputados tendría que realizar “algunas precisiones indispensables, sin las cuales el Ejecutivo no puede proceder a su ejecución”. ¿Son válidas tales reticencias en momentos de crisis como la actual?

El siniestro en la Guardería ABC, que ocasionó la muerte de 49 niños en Hermosillo, Sonora, ocurrido el 5 de junio de 2009, marcó un hito en la seguridad social mexicana, pues señala un antes y un después que ha sido determinante para que se establezca una política de Estado en un rubro vital para las familias mexicanas. Es un hecho inobjetable que pudo evitarse una tragedia que enlutó no sólo a los hogares directamente afectados, sino al país entero, como también lo es que no se ha ejercido justicia plena. Con todo, la principal lección que deja tan lamentable incendio, es el imperativo de no mezclar la seguridad social con negocios privados. La seguridad social debe ser responsabilidad exclusiva del Estado, de acuerdo con el marco constitucional, en tanto que la sociedad hace su parte cumpliendo con lo que ordena la ley. Han transcurrido tres años, pero las heridas del siniestro no han sido curadas del todo, como lo evidencian los más de 70 infantes que salvaron la vida pero quedaron lesionados de por vida. Nunca más debe ocurrir un hecho tan dramático, tan absurdo e irracional.