El edificio que ocupa actualmente la Universidad Obrera de México fue construido inicialmente por la Compañía de Jesús con el propósito de destinarlo a la educación de los indígenas y llevó el nombre de Colegio de San Gregorio; su construcción se inició en el año de 1612.

En la actualidad ha quedado ubicado en la zona denominada “Centro Histórico de la Ciudad de México”, la que fue establecida a partir de las obras de descubrimiento del Templo Mayor, en el año de 1980. Este importante centro arqueológico está ubicado cerca del Palacio Nacional y de la Catedral Metropolitana, y es el vestigio más importante que nos lleva hasta la fundación misma de México-Tenochtitlán, ocurrida en el año de 1325.

La Universidad Obrera de México se encuentra en la calle de San Ildefonso, número 72, entre la iglesia de Loreto, magnífica obra del neoclásico de principios del siglo XIX, y el antiguo Colegio de San Pedro y San Pablo, construido en el siglo XVI. En la misma manzana está también el templo de San Pedro y San Pablo, en donde la regencia de los Tratados de Córdova dispuso que se estableciese el Primer Congreso del México independiente, en 1824; por algún tiempo albergó al Colegio Militar; fue depósito de víveres del ejército invasor de Napoleón, el Pequeño. En 1884 se instalaron los talleres de la Escuela Correccional, y más tarde, la Hemeroteca Nacional, dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México, que funcionó hasta 1980. Actualmente alberga al Museo de las Constituciones.

Para el año de 1829, el edificio del Colegio de San Ildefonso, de San Gregorio, había pasado a manos de laicos, siendo su primer rector el licenciado Juan Rodríguez Puebla, figura eminente de la gran corriente liberal, quien fuese hijo de un “aguador”. Hizo estudios de latín y filosofía, la carrera de abogado y la maestría en artes. Cuando tomó a su cargo el colegio, introdujo nuevas cátedras, modernizó los textos escolares y estableció la primera clase de agricultura teórica y práctica. También fundó la academia de profesores para estudiar las antigüedades mexicanas; creó las academias de música y literatura y la primera clase de gimnasia que hubo en México. Estableció una biblioteca que fue considerada la mejor de sus tiempos, la cual frecuentaron Francisco Zarco, Leona Vicario, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez y el propio Benito Juárez.

Rodríguez Puebla se unió con sus alumnos en la defensa de nuestra patria y luchó contra el invasor yanqui en 1847, participando en la fortificación y defensa del cerro del Peñón. Fue tres veces diputado federal y su tumba está en el templo de Loreto.

El edificio que ocupa la Universidad Obrera de México fue parte del Colegio Nacional de Agricultura, en 1853. En 1866 fue Escuela de Sordomudos; Escuela de Artes y Oficios, en 1869. Más tarde se destinó a orfanato. Albergó el taller de fundición de Manuel Tolsá, de donde salió la escultura ecuestre de Carlos IV, llamada popularmente “El Caballito”. En época reciente tuvo varios usos, inclusive el de hospital para emplea- dos federales. Cuando en 1964, por decreto presidencial del Lic. Adolfo López Mateos se le dio en usufructo a la Universidad Obrera de México, se encontraba casi en ruinas. Fue gracias a los trabajadores y ex alum- nos de la misma, quienes organizaron una serie de “Sábados Rojos” para restaurarlo, que ahora está al servicio de la educación sindical de la clase trabajadora.